LOS MENSAJES UNIVERSALES

Y

LAS SIETE ADVERTENCIAS

 

DIOS AVISA A LA HUMANIDAD ENTERA

“...RECIBIREIS, A TRAVES DE ESTA OBRA, TRES MENSAJES, QUE DENOMINAREIS CONOCIMIENTO UNIVERSAL. Mis Palabras hasta el día de hoy os han formado y pueden o no llegar a los lugares recónditos. Estos tres Mensajes Universales DEBERAN ser entregados con prontitud para su difusión a todo nivel y en todo aspecto, pues por su contenido, serán aquellos Mensajes encargados de impulsar los engranajes interiores de la Salvación aún latente y muchos a través de ellos reconocerán la Verdad que habla y se volverán a encontrar Conmigo. No preguntéis cuándo ni dónde, sólo sabed que serán tres...” (21 de mayo de 1988).



PRIMER MENSAJE UNIVERSAL

15 de agosto de 1988


(Visión) Está con nosotros la Santísima Virgen María acompañada con sus Ángeles, y ha venido hoy para bendecirnos, y quiere especialmente que oigamos y transmitamos lo que el Señor nos va a decir:
Que mi paz llegue a vosotros, ovejas de mi grey.
¿A que teméis ahora, si estoy con vosotros? ¿No os habéis consagrado a mi servicio? Pues bien: Yo me ocupo de defenderos, cuidaros y llevar a buen fin vuestras almas.
A través de largos años, mi Santísima Madre ha descendido a esta Tierra llevando y trayendo mis mensajes y palabras y vuestras peticiones; y a pesar de vuestra gran sordera mundana, os he escuchado y os he complacido con Amor y Misericordia; mas vosotros, al igual que mi pueblo, os habéis desviado siempre. Una vez más una nueva advertencia llega a vosotros. Comenzaré por mis primeros comprometidos, por mi Iglesia. Amados pastores de mi rebaño: os habéis confiado demasiado y habéis cedido mucho en vuestras obligaciones. Este relajamiento ha hecho que el Enemigo tomara parte dentro de las ovejas; y asestara golpes a veces mortales, a varias instituciones, que, debiendo ser para salvación de las almas, se han transformado en asociaciones sin ningún espíritu. Y todos sois responsables: bien es que hay muchos de vosotros que trabajáis por lograr el Reino, pero otros os habéis desviado hacia horizontes lejanos. Ya no se oye hablar de mi Enemigo, el Demonio; ni se oye predicar acerca del Fuego Eterno. Con la conciencia así tranquilizada, los fieles comunes viven una vida tibia. Por eso es preciso que este llamado de alerta que el Cielo os envía, sea escuchado mundialmente. Advertid vosotros al pueblo: el Demonio reina en el mundo y quiere introducirse en mi Iglesia. Si no defendéis vosotros mi Obra, si no defendéis vosotros mi rebaño ¿quién lo hará?
Nada le importa a este Enemigo de las almas que mis hijos pasen hambre, frío o necesidad, si no fuera éste un medio para sugerirles el renegar de su Dios; para embotar sus sentimientos y no permitirles acercarse a lo que en realidad le interesa: MANTENERLOS ALEJADOS DE LA POSIBILIDAD DE SALVACIÓN.
Es verdad que mi predilección está por los pobres, pero sobre todo, aquellos que necesitan RIQUEZA ESPIRITUAL.
Y tenéis frente a vosotros a un Papa jamás visto: obedecedle en todo, aún en las tribulaciones que vendrán; pues si lo veis: me veis; y si lo oís: me estáis oyendo; y si renegáis de su enseñanza: renegáis de Mí y no sois de mi Iglesia.
Vigilad en las instituciones religiosas: aquellos que ostentan puestos de poder, deben ser los que más espiritualidad cultiven. No permitáis intromisiones: vosotros sois mis ojos.
Mas os anuncio hoy un triunfo total sobre las fuerzas del Enemigo, con quienes se adhieran de corazón a la Obra de salvación de las almas, que realiza la Santa Iglesia Católica a la que ustedes pertenecen; pues con diez, con cien, con mil o con dos, el Señor triunfará. En vosotros está la respuesta.
Y a tí, mundo incrédulo, que permaneces al margen intentando juzgar sin querer tomar partido, te advierto:
Habéis puesto tu firmeza en el dinero, en los placeres, en el poder político; y todo eso desaparecerá junto con quienes estén ligados a esos falsos dioses. No es amenaza de hombre lo que escucháis. ¿Acaso en todas mis intervenciones desde que el mundo es mundo, he aplicado mi castigo, he impuesto mi Justicia, sin advertiros antes de este paso? Pues bien, este es el paso previo. Pesan sobre vosotros todas vuestras culpas y pecados. Si no hacéis rigurosa penitencia y sacrificios OIRÉIS TRONAR LA VOZ DE DIOS SOBRE VUESTRAS CABEZAS.
Y os daré los remedios para estas heridas que duelen a toda la humanidad: EL SANTO ROSARIO y LA CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE MI MADRE, LA EUCARISTÍA y LA DOCTRINA DE LA DIVINA MISERICORDIA. En esto se comprende el frente que Yo haré a las fuerzas que oponga el Enemigo.
Desde este lugar del mundo seguiré, enseñando pues Maestro soy, como soy en otras partes, a través de diferentes instrumentos; y podéis venir quienes deseéis beber de la Fuente de Verdad a oir mis palabras.
Mi confianza y mi amor están puestos en todo aquél que hoy dé su paso al frente y se decida a seguirme.
De aquí en más, organizaréis nueve veladas de oración, a partir del próximo primer viernes de mes, luego del horario de la Santa Misa y hasta medianoche; y recibiréis nueve momentos de enseñanzas como éstos. Todo lo que pidáis en oración, se os concederá. Buscad vosotros los lugares para estas veladas de oración, vigilia y sacrificio acorde a la necesidad. Otras indicaciones daré particularmente.
Toda la bendición y la Fuerza del Cielo desciendan sobre todos vosotros congregados aquí, creáis o no, pues el Señor envía el sol sobre justos e injustos. No desoigáis las profecías: quedáos con aquello que produce frutos buenos.
Yo os bendigo desde mi Corazón Misericordioso, con mi Santísima Madre aquí presente entre vosotros.
Os otorgo la paz y la salud, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).

No os fijéis cómo vengo a vosotros sino qué es lo que os he traído. Paz a todos.



SEGUNDO MENSAJE UNIVERSAL

13 de agosto de 1989


La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Tomado en vuestro tiempo y según vuestro estado, ha llegado el momento de dar el segundo aviso para que sepáis que vuestro Dios sigue atentamente el curso de vuestra historia.
Mi primer anuncio no ha sido debidamente oído, muy especialmente en este país, que muy a pesar de ser elegido mío, ha desoído mi llamada y en poco número ha respondido al compromiso que mi Palabra significa, mas a pesar de esta desobediencia pasajera, vuelvo a anunciar un MENSAJE UNIVERSAL. Ésta es la segunda advertencia venida de vuestro Señor: no dudéis en acatar su llamada, pues Quien la hace es la Verdad y la Verdad todo conoce.
Mi Iglesia, hijos míos, está siendo diezmada; su capacidad de trabajar por la construcción del Reino ha sido aniquilada en un sesenta por ciento. Muchos sacerdotes han apostatado secretamente y mantienen una cáscara de piedad y de prácticas, mas ya no son míos: entendedlo bien, su corazón está corrompido y sus almas están entregadas al trabajo del Enemigo. Los errores se han difundido con velocidad alucinante, y muchos han adoptado posturas que dañan el Cuerpo Místico: se han invertido los Mandamientos de mi ley, y el amor al prójimo ha anulado o reemplazado el amor a Dios. Esa misma palabra, amor, es enseñada con simple y pura sensualidad, con dura y repugnante actitud materialista, por muchos que deberían fortalecer las almas y las guían hacia los pastos envenenados de las doctrinas falsas. Este Cuerpo Místico llagado está pasando por su hora más crítica en todo el mundo: Europa ha sido arrasada, mas desde aquí, el Señor se opondrá a esa invasión de ateísmo e indolencia, si sabéis responder a mis llamadas. Pequeños grupos fieles trabajan secretamente como en los primeros tiempos, siguiendo con fidelidad las palabras de mi Vicario en la Tierra. Aquí la destrucción no ha sido aún medida, pero la frialdad ya se siente y el rechazo por las cosas de Dios es inminente: ya veréis pues, cómo reaccionan frente a ésto.
Una señal os daré: NUEVAMENTE SE ATENTARÁ CONTRA LA VIDA DE MI VICARIO. Estad alertas, pues llegado ese momento, poco tiempo quedará para recoger las últimas ovejas que entren en el rebaño. Otro signo os daré: EL GRAN PAÍS DEL NORTE SERÁ CASTIGADO POR LA FURIA DE LA JUSTICIA DIVINA: LA MIRADA DE VUESTRO SEÑOR PARTIRÁ POR EL MEDIO SU GEOGRAFÍA en un último llamado y castigo a la vez: castigo por su abandono de mi Palabra; llamado a los fieles para que su esperanza se mantenga firme. Y aquí, amados míos, EN VUESTRO PAÍS, donde he sentado las columnas de mi Misericordia, HABRÁ SANGRE... HABRÁ SANGRE hijos míos, mas no temáis: aquí estoy Yo en medio vuestro.
Éste es el llamamiento del Corazón de vuestro Dios: si oís mis llamados podréis demorar la hora del castigo; si dejáis pasar el momento, comenzarán a vaciarse las iglesias, y los sacrilegios estarán a la orden del día. Yo, el Señor, os llamo a vosotros, sacerdotes, elegidos míos: ved cuántas comuniones sacrílegas se reciben día a día, por no tener la debida preparación; ved cuántos Sacramentos desperdiciados por falta de formación de quienes los reciben y por negligencia de los que están obligados a esa preparación. Mi Iglesia no se construye desde un escritorio: Mi Iglesia se construye en la oración, en la penitencia, en el sacrificio y en la entrega al servicio del otro, por amor a Mí.
Y vosotros, rebaño fiel, mucho deberéis sufrir por seguir a vuestro Maestro; mas no será en vano, no será en vano, os lo garantizo.
Y este anuncio es el que debe ser conocido con mayor velocidad, pues es el remedio que antepondremos al trabajo del Demonio. Debéis fundar la orden seglar de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, a la cual pertenecerán todos aquellos que sigan mis Palabras, guiados por mis sacerdotes elegidos, con espíritu de unidad en la Santa Iglesia; recordadlo: en todas partes del mundo, mi Madre y Yo estamos llamando a un apostolado activo; no es sólo oración: es acción.
Vosotros sois portadores de la gracia, obrad consecuentemente; quien tenga oídos que oiga.
Hijos Míos: poned vuestra voluntad a mi servicio y todo se logrará, no os desaniméis.
Yo os bendigo, recibid de Quien os ama la bendición: en Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
Mi paz reine en vuestros espíritus.
En el momento de recibirme en la Santa Eucaristía, recordad: Jesús, ven a Mí, te amo... y estaré con vosotros. Paz a ustedes.


Lectura: Apocalipsis, Cap. 3, Vers. 14 al 22.





LAS SIETE ADVERTENCIAS FINALES

13 de marzo de 1992


La paz a vosotros, ovejas de mi grey,
Según el desarrollo de los acontecimientos actuales y según la etapa que estáis viviendo dentro de ésta, mi Obra, sabed que ha llegado el tiempo de daros a conocer LAS SIETE ADVERTENCIAS FINALES, luego de las cuales, sólo restará el TERCER MENSAJE UNIVERSAL, estas siete advertencias estarán dirigidas a todo el mundo, pero muy especialmente a este país (Argentina), serán dadas en las reuniones pertinentes cuando lo considere necesario, sin advertencia previa para vosotros pues no sabréis cuándo... pero llegarán. Estas siete advertencias son los lazos que mi Corazón tiende hacia este género humano que no desea oír la voz de su Dios. EN LO QUE RESPECTA AL TERCER MENSAJE UNIVERSAL, ÉSTE SERÁ DADO ANTE LA PROXIMIDAD DE GRANDES ACONTECIMIENTOS QUE TRAERÁN COMO ÚLTIMA ETAPA MI ADVENIMIENTO COMO JUSTO JUEZ.
¡Cuánto os conozco! ¡Sé que ésto despierta vuestra curiosidad e interés; mas no es lo que deseo. Deseo que ésto despierte vuestro celo apostólico, deseo que ésto os llame a un compromiso mayor, a un trabajo cada vez más comprometido por transmitir mis palabras, a una fe vivida y defendida en obras.
Mas muchos de vosotros tenéis todavía el corazón endurecido. Meditad... meditad porque ya llegan los momentos de decisión y estar adherido a esta Obra puede significar la pérdida de la vida material. Mas Yo estaré con vosotros a cada instante y los prodigios y señales que realizaré en este lugar, no serán olvidados por quienes los presencien, ya lo veréis.
Tened paz, os bendigo y os invito a ser auténticos seguidores de esta Obra en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
No olvidéis que estoy con vosotros, no lo olvidéis... pues Yo no lo olvido. Paz.

Lectura: Hechos de los Apóstoles, Cap. 16, Vers. 16 al 34.



PRIMERA ADVERTENCIA FINAL

1 de mayo de 1992, Primer Viernes de Mes


La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No creáis que fingiendo delante de vuestros hermanos me engañáis, ni penséis que os juzgo por vuestras apariencias exteriores.
Sabed que os veo y conozco profundamente y sé de la disconformidad en vuestros corazones sobre mis pedidos, y os sigo dando aún tiempo para que caigáis en la cuenta de que es vuestro Dios quien os habla. Sólo os advierto: ¡No intentéis burlaros de mí!
Sed como debéis ser frente a mí, sin preocuparos por complacer a quienes os rodean por bien o por mal; y dejad, por vuestro bien... dejad de lado esas disputas interiores que tanto mal os hacen, que tanto os impiden ver una realidad tangible. Esta es mi Obra, entendédlo, y si os quedáis fuera de ella, es por vuestra responsabilidad, sabédlo bien. No carguéis culpas en nadie, sois vosotros mismos los responsables de aceptar o no las exigencias de este momento.
Oíd ahora la Primer Advertencia Final: Es para todos aquellos que combaten en contra de mi Obra, desde todos los sectores, aún desde dentro de la misma... ¡TENÉIS VUESTRA LUCHA PERDIDA! Os doy ahora oportunidad de abandonar esa lucha y colocaros bajo mi protección. Decidid pronto, estéis donde estéis, pues Yo me pongo hoy al frente de mi ejército para combatir en vuestra contra y lo haré de todas las formas de las cuales soy capaz, presentando batalla en todos los frentes y no descuidando a ninguno. Sabédlo y recordad mi Primer Advertencia: ¡Vosotros que deseáis ser enemigos de esta Obra, sois mis enemigos, y Yo estoy contra vosotros en favor de ella. Y sabed que cuándo el Señor entra en combate, lo hace con todas sus fuerzas, con todas sus legiones, con todas sus armas. Vosotros elegid.
Y sabed que frente a Mí, no importan las investiduras, los títulos, estudios, nada es importante frente a un Dios combatiendo en defensa de la verdad.
¡Insidiad y mentid, tramad y tended trampas! una a una, todas serán destruídas.
Abandonad la necedad, ved la luz, o pereceréis como los egipcios en el mar.
Primer Advertencia Final: No podéis luego decir que no os he dado oportunidad para rendir vuestro orgullo frente a Mí. Tened paz.
Yo os bendigo para que estéis listos para la lucha. Mis Ángeles marcarán vuestra frente. Estas marcas serán signo de triunfo para los fieles y ardor de Infierno para los traidores.
Recibid mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
Si vuestro Señor habla en serio... tomádlo en serio por vuestro bien, pues la Misericordia espera hasta un límite por vosotros desconocido, ¡PERO LÍMITE AL FIN!
Tened paz, si estáis en paz conmigo.

Lectura: San Juan, Cap. 15, Vers. 18 al 27.




SEGUNDA ADVERTENCIA FINAL

13 de mayo de 1994


La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Oíd con atención la SEGUNDA ADVERTENCIA FINAL: Ensancha sus fauces el seno del Infierno para recibir a multitud de almas que en él caen, y que provienen muy especialmente de dos diferentes estratos; multitud de jóvenes, perdidos por su vocación satanista e inspirada por el mismo Demonio que domina casi en su totalidad la juventud.
Y los sacerdotes y religiosas que han relajado su vida espiritual y hoy como nunca se pierden también en aquel lugar de tormento con mi más profundo dolor. Si esta advertencia llega a vuestra manos, no la dejéis pasar, ES MOMENTO DE LUCHAR ELEVANDO CON FE VUESTRA PLEGARIA, NO ESPERÉIS MÁS, PUES LA LUCHA DESENCADENADA NO CESARÁ HASTA EL TRIUNFO FINAL DE UNO DE LOS INTERVINIENTES. El Demonio se debate, aún sabiendo que ha perdido, por arrastrar a todas la almas posibles, y vosotros, humanidad entera, debéis defenderos con la oración, recurriendo a Mí, y Yo vuestro Señor intervendré. ¡Orad mucho, orad bien, por vuestros sacerdotes y religiosos!, que por sus infidelidades están haciendo tambalear mi Iglesia, ¡y por vuestros jóvenes!, que por su indiferencia religiosa caen en manos de la peor atrocidad: EL SATANISMO DELIBERADO, pues ya os he dicho y os repito en esta segunda advertencia: CONMIGO O CONTRA MÍ... vosotros elegís...
La bendición para aquellos que la reciben con Fe, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
Advertir es propio del tiempo en el que se puede aún cambiar la situación, recordadlo. Paz.


Lectura: Jeremías, Cap. 12, Vers. 14 al 17.




TERCERA ADVERTENCIA FINAL

16 de septiembre de 1994


Mi paz esté con vosotros, ovejas de mi grey.
Hoy deseo dirigirme de modo especial a vosotras, mis esposas, religiosas, consagradas a mí.
¿Tan pronto habéis olvidado vuestra promesa de fidelidad, que debo haceros recordar que en todas partes y en todo momento debéis presentaros como de mi propiedad? ¿Por qué habéis abandonado los signos exteriores de vuestra consagración? Debe vuestro cuerpo llevar, así como vuestra alma el sello de pertenencia a vuestro Dios, a quién habéis desposado por toda la eternidad. Habéis encontrado en el mundo, pues, otros placeres que os agradan más que vuestro encuentro íntimo conmigo. ¿Quién os ha enseñado a estar más dispuestas a cambiar según el gusto de la humanidad? Vuestra forma de vestir, de hablar, de conduciros... ¿quién, pues, os asegura que siendo más del mundo lograréis mayores éxitos? ¿Acaso puede un buen Esposo permitir que su esposa tenga otros amores... sin decir palabra... cuando le ha jurado fidelidad?
Amadas de mi Corazón: muchas almas esperan vuestro ejemplo y vuestro trabajo. No creáis que una regla a seguir es una carga como no lo son mis mandatos. Ellos son una seguridad de la que no debéis escapar, antes bien, debéis mantenerlas y defenderlas, vosotras, las más antiguas, no permitáis que se desprecie el espíritu de las fundadoras. Vosotras, las novicias, no os atreváis a intentar introducir en casa de vuestro Esposo modales del mundo, porque seréis repudiadas como las vírgenes necias que no cargaron sus lámparas con el aceite del Espíritu Santo.
¿No os ha sido suficiente el ejemplo de mi Madre? ¿Creéis estar agradando más a vuestras madres, Teresa, Catalina? Tantas, que son y serán por siempre vuestro ejemplo. Estáis, pues, comenzando a oir más la voz del mundo que la de vuestro Dios.
Sabed que si no cambiáis esta actitud, muchas almas se perderán y vosotras seréis las responsables.
Y digo a aquellas consagradas que mantienen la Santa Regla de su Orden y que en todo siguen el camino de mortificación y piedad, enseñado por sus santas fundadoras: ¡No temáis! tenéis a vuestro Esposo de vuestro lado, acudid a Mí y siempre os defenderé, pues la esposa leal nunca será repudiada.
Quitad pronto de mi vista esos malos acontecimientos, y no pongáis a los hombres en Mi lugar!, porque vosotras sois Mías, y el mundo debe saberlo por vuestro aspecto y por vuestro comportamiento, pues si os avergonzáis de Mí, no esperéis nada de Mí.
Por vosotras, Mis consagradas, he dado hoy esta TERCERA ADVERTENCIA FINAL.
Paz a los que oís, paz a los que deseáis cumplir, paz a Mis hijos fieles, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
El alma limpia con las Palabras de su Señor se conmueve de amor, el alma sucia con la Voz de Dios, tiembla de ira, y lo rechaza.
Paz.


Lectura: I Carta de San Juan, Cap. 3, vers 21 al 24.




CUARTA ADVERTENCIA FINAL

13 de septiembre de 1996

La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Tened en cuenta con toda claridad la gran diferencia que existe entre conversión y simulación, pues si os convertís auténticamente cambiará vuestro corazón, vuestra forma de pensar y vuestra forma de obrar delante del Señor y de los hombres.
Mas si sólo os proponéis simular, podréis mantener exteriormente señales de piedad o conversión, pero en realidad el interior declara lo contrario. Y la raíz de ésto es vuestra propia comodidad, pues preferís agradar a los hombres, engañándolos, que intentar agradar al Señor, que os ama, luchando contra vuestras propias debilidades, y así hacéis las paces con ellas, presentando un aspecto de sepulcros blanqueados.
No os hablo de esta forma por desanimaros sino, al contrario, para preveniros de la caída. Tened paz.
Yo os bendigo y Mi Madre aquí presente también lo hace. Sed su alegría y seréis la Mía.
Recibid fortaleza y paz en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
Oíd ahora una nueva Advertencia Final: Mi cólera se enciende contra aquellos sacerdotes que han dejado de lado el Sacramento de la Confesión, y no lo practican a menudo. Agregando a ésto el abandono de sus oraciones, se ponen así en manos del Enemigo y no tardan en caer. Por eso les advierto: ¡sacerdotes, volved a confesaros frecuentemente y a rezar vuestras oraciones para no caer!, de lo contrario tomáis el papel de Judas, sentado a la mesa del Señor para traicionarle. Paz.

Lectura: San Juan, Cap. 10, Vers. 31 al 39.




ULTIMAS ADVERTENCIAS FINALES

4 de diciembre de 1998

La paz con vosotros, ovejas de mi grey. Heme aquí nuevamente junto a mis Ángeles para traeros mis palabras. Oíd bien y prestad toda vuestra atención, pues lo que voy a deciros cubre el resto de Advertencias Finales que aún faltan. Luego, pues, de este mensaje, sólo queda el Tercer Mensaje de carácter Universal. No más Advertencias Finales. Oíd bien, prestad atención. Mi Corazón sufre y sangra por esta humanidad desobediente y pecadora, empecinada en el mal. Han dejado de lado mis Mandatos y desean reemplazarme colocando al hombre en lugar de a Dios. Así han buscado su propia ruina y anticipado su propio fin pues todo aquel que, como el mismo Satanás, busque ocupar el lugar de Dios, será precipitado al mismo Abismo en que aquel ha sido encerrado. Será, pues, el tiempo de los signos en el cielo, en la tierra, en el mar, y entre los hombres. Y así veréis conmoverse los astros, temblar la tierra, crecer los mares, y una extraña multiplicación de enfermedades, inexplicables a los ojos de la ciencia humana, pero simples para aquellos que ven en esto la actuación de mi mano. Estas son las Advertencias Finales que ya no serán palabras sino hechos, en las que vosotros debéis prestar atención y utilizar en beneficio de la conversión de aquellos que os rodean.
Tened paz. Mis Ángeles irán a vosotros para marcar vuestras frentes y vuestros corazones, y para daros de mi parte la paz. Momentos vendrán de angustia y dolor que sólo podréis pasar con ésta, mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Todos responden: “Amén”).
Cuando todos parezcan haber caído en la trampa, los míos serán verdaderamente libres. Paz.

Lectura: Apocalipsis, Cap. 3, Vers. 14 al 22.